viernes, 7 de abril de 2017

"Joss: la mujer pequeña con gran espíritu", Parte I : ¡a comenzar!

Alguna vez has escuchado una música tipo meditación y silencio total con miles de personas? Con esa sensación empecé a correr el maratón de Tokio el 26 de febrero de 2017. Todos los corredores en silencio, ningún expectador alrededor, frío de 3 grados. Rayos de sol acariciándote; una música o himno extraño pero relajante. Japoneses a tu alrededor con los ojos cerrados invocando a sus Dioses. Y empezamos a caminar hacia la salida como en una meditación comunitaria. Gradas con algunos funcionarios de gobierno. Algunos saludando o haciendo reverencia pero en silencio total.. y tapetes azules que eran el único indicador de que el maratón habia comenzado. Así comenzó mi 6to maratón, el maratón deTokio. La primera calle repleta de gente observando pero en silencio. Como en total respeto por los corredores, con total concentración. Como en los templos budistas que conocimos días antes. Experiencia rara e única. Pensé extrañada pero fascinada: "este será el maratón del silencio". Qué equivocada estaba. 

Kilómetros más adelante la primera sorpresa: corriendo al lado de personajes de comics; de Geyshas corriendo a un buen paso con kimono y zapatos tipicos de madera; hombre araña a mi lado, Mario Bros, alegria total, gente en toda la ruta con muchos "estandartes" como cuando ves en el cine batallas epicas (en realidad eran las camisetas de la persona o del club de corredores colgados en stands para tomar selfies); gritos de "Gambaye, gambaye" durante todo el maratón ("ánimo" en japones) ; gente ofreciendo sopa miso; Tambores tipo de templo sonando lento y fuerte como llamando a la batalla; Grupos de tai-chi de adultos haciendo coreografias; niños y adultos como con guantes semejando "garritas" de gato dándote la mano; coreografías de escuelas, toda una alegría grupal! En todo momento voluntarios o gente del público recogiendo basura durante la ruta. Uno mismo buscaba tirar los vasos de agua o los suplementos en los botes o de plano la cargabamos pues pocos nos atrevíamos a alterar la limpieza.

Yo saludaba a todos los espectadores desde lejos y luego preferí disfrutar de cerca dándole la mano y saludando a quienes me animaban. De repente algo muy conocido: el nombre de México en la playera de una muchacha. La alcancé y animósamente le dije "vamos México" mientras yo seguia a buen ritmo y la rebasaba. Ánimé a otra pareja de mexicanos quienes con la picardía mexicana me dijeron: "allá adelante van los kenianos, alcanzalos". Todo era disfrutar y seguir avanzando a muy buen ritmo. Seguí corriendo. Descubrí a mi marido en el público y nos saludamos de lejos efusivamente, pero y mi Mamá? ¡debió haber seguido con fuertes dolores de espalda como ayer que no podía caminar!" me empezaba a entristecer y preocupar, pero en el maratón como en la vida, no puedes deconcentrarte. Hice un esfuerzo para eliminar esos pensamientos negativos y seguí corriendo muy bien. Pero llegó un dolor en la rodilla derecha después del km 26. ....

(Continuará la próxima semana)