Todo iba bien en el maratón de Tokio con una experiencia única por el ambiente zen y al mismo tiempo el ambiente loco de Japón. Silencio y meditación. Ruido y comics corriendo conmigo, pero empezó la distracción temporal al no ver entre el público a mi entusiasta Mamá y sólo ver a mi marido... y también empezaron los dolores pasando el km 26... con un tramo de más de 10 kms de pendientes y bajadas cortas pero constantes que retaron mi mejor técnica. Dominé la mente y las piernas pero confieso que me acerqué por lo menos tres momentos a gente del público que amablemente ofrecía consuelo a los corredores llevando su propio spray para el dolor muscular. Pedía que me rociaran spray encima de mi pantalón en mi rodilla; pedía que me pusieran por detrás. No recuerdo si intenté hablarles en español, inglés o si usé mi poco vocabulario que había aprendido meses antes. Sólo sé que el dolor era cada vez más intenso y que ellos con compasión trataban de ayudarme. Yo seguía corriendo. Buscaba algo que me quitara esos dolores y me permitiera avanzar. El spray dio resultado; el "mindfulness" dio resultado, seguí corriendo.
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lunes, 24 de abril de 2017
Joss: "la mujer pequeña con gran espíritu" Parte II: así en el maratón como en la vida...
Todo iba bien en el maratón de Tokio con una experiencia única por el ambiente zen y al mismo tiempo el ambiente loco de Japón. Silencio y meditación. Ruido y comics corriendo conmigo, pero empezó la distracción temporal al no ver entre el público a mi entusiasta Mamá y sólo ver a mi marido... y también empezaron los dolores pasando el km 26... con un tramo de más de 10 kms de pendientes y bajadas cortas pero constantes que retaron mi mejor técnica. Dominé la mente y las piernas pero confieso que me acerqué por lo menos tres momentos a gente del público que amablemente ofrecía consuelo a los corredores llevando su propio spray para el dolor muscular. Pedía que me rociaran spray encima de mi pantalón en mi rodilla; pedía que me pusieran por detrás. No recuerdo si intenté hablarles en español, inglés o si usé mi poco vocabulario que había aprendido meses antes. Sólo sé que el dolor era cada vez más intenso y que ellos con compasión trataban de ayudarme. Yo seguía corriendo. Buscaba algo que me quitara esos dolores y me permitiera avanzar. El spray dio resultado; el "mindfulness" dio resultado, seguí corriendo.viernes, 7 de abril de 2017
"Joss: la mujer pequeña con gran espíritu", Parte I : ¡a comenzar!
Alguna vez has escuchado una música tipo meditación y silencio total con miles de personas? Con esa sensación empecé a correr el maratón de Tokio el 26 de febrero de 2017. Todos los corredores en silencio, ningún expectador alrededor, frío de 3 grados. Rayos de sol acariciándote; una música o himno extraño pero relajante. Japoneses a tu alrededor con los ojos cerrados invocando a sus Dioses. Y empezamos a caminar hacia la salida como en una meditación comunitaria. Gradas con algunos funcionarios de gobierno. Algunos saludando o haciendo reverencia pero en silencio total.. y tapetes azules que eran el único indicador de que el maratón habia comenzado. Así comenzó mi 6to maratón, el maratón deTokio. La primera calle repleta de gente observando pero en silencio. Como en total respeto por los corredores, con total concentración. Como en los templos budistas que conocimos días antes. Experiencia rara e única. Pensé extrañada pero fascinada: "este será el maratón del silencio". Qué equivocada estaba.
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