El 8 de marzo de 1857, cientos de mujeres de una fábrica de textiles de Nueva York organizaron una marcha en contra de los bajos salarios (Los salarios que recibían las mujeres eran inferiores en un 60 ó 70 % a lo que percibe el hombre.) y las condiciones inhumanas de trabajo.
La policía dispersó a las manifestantes, que dos años después crearon su primer sindicato.
Desde aquel histórico 8 de marzo, la fecha ha sido un termómetro de la lucha de las mujeres por el reconocimiento en un mundo de hombres.





